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Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar

Viernes, 2 de Marzo de 2007

Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar

La niñería, incluso la juventud, siempre ha tenido la manía de pedir. Pedir todo, en cualquier momento, a cualquiera, hasta las cosas inalcanzables. Y los padres, como reza el refrán, la virtud de no dar. Sabio entre los sabios el creador de tan noble refrán.

¿Sigue siendo así? Parece que las cosas han cambiado un poco. Al menos la edad de pedir se ha rebajado considerablemente. ¿Será la sociedad de consumo en la que vivimos? ¿Será que malcriamos a nuestros vástagos?

La respuesta no es fácil e indagar en el origen se vuelve, en este caso, un camino restrospectivo en el que la Sociología tiene un papel esencial, ya que estudia las conductas y comportamientos globales ante estímulos externos. Quizás, sí que la sociedad de consumo y el modelo capitalista sean la base de este gran problema. Quizás también malcriamos a nuestros hijos. Pero merece la pena recordar, que incluso cuando intentamos nadar a contracorriente y, finalmente, ésta nos arrastra, las insignificantes y pequeñas brazadas que damos pueden variar nuestro rumbo y acercarnos un poco más a la orilla.

¿Qué significado tiene esto? Simplemente, que no hay que dejarse arrastrar. Nunca hay que rendirse y siempre, aunque luchemos contra un poderoso titán que todo lo puede, hay que presentar resistencia, porque al final, y eso es lo que cuenta, toda la resistencia que hemos ido realizando podría convertirse en una pequeña victoria, que aunque no gane la batalla en todo el territorio -sociedad- sí que lo hará en nuestro propio feudo -familia-.

¿Y luego? Luego toca resistir y resistir. Presentar resistencia, inculcar unos valores en nuestros vástagos acorde a nuestra forma de ver las cosas, enseñarles los peligros del consumismo y también sus ventajas, para que una vez adultos, sean capaces de discernir en la intrincada red que es la vida, cuál será el camino que inculquen ellos a sus descendientes. La vida es así y así es como debemos inculcar los valores morales a nuestros hijos: "una de cal y otra de arena", aunque cada vez más haya más cal que arena.

Es una rueda cuyo giro inexorable nos arrastra a todos. Es el tiempo que siempre corre hacia delante. Es la historia de nuestros antepasados. Es lo que somos o en lo que nos hemos convertido. Es el futuro. Al fin y al cabo, es lo que nos vuelve humanos.

Jl Andres sociedad

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