Tal como hoy en día están las cosas, ¿quién se aventuraría en crear una productora musical o una discográfica?

Desde luego, hay que tener bemoles para meterse en ese berenjenal y salir bienparado. La industria musical ha sufrido un gran varapalo con la introducción de las TIC en el hogar familiar. Las tecnologías han acercado el inmenso escaparate musical que ha ofrecido el mercado desde que la música existe, a la mano de todos internautas. ¿Qué son las TIC? Son, entre otras cosas, la Fonoteca mundial o el instrumento que nos aproxima tanto como queramos los archivos musicales que circulan por la RED. Con toda esta parafernalia, los perdedores son, en esencia, los vendedores de discos compactos y cualquier otro medio de distribución tradicional de música. Perjudicados son también, debido a los efectos colaterales, los creadores y compositores. Pero la culpa no es de la piratería, sino del enquilosado y anticuado planteamiento de que hace gala la industria musical.
La proliferación a partir de 1999 de las redes P2P han agudizado el problema de los beneficios para la industria musical tan bien asentada en este mercado capitalista y feroz en el que vivimos.
Si a Edison debemos la invención del fonógrafo, que no es moco de pavo, también le debemos dar las gracias por haber creado la larva que desarrolló el cobro por pieza musical grabada, y por tanto, él es el culpable de que una buena parte de nuestros ingresos hayan ido a parar a los bolsillos del Director de Virgin o Sony.

El comienzo del cambio fue el trabajo de un crío de 19 años interesado en acceder a la música de sus compañeros de universidad usando como medio la infraestructura de la red universitaria: Shawn Fanning

Su trabajo evolucionó en Napster, por todos de sobra conocido. Este engendro de Fanning fue el detonante del cambio. Evidentemente que hubo una serie de condiciones que propiciaron y permitieron que el fenómeno Napster y, posteriormente, las redes P2P, se extendieran velozmente por el ciberespacio conocido, y fueron, como no: la popularización de la banda ancha (ADSL) y el desarrollo del formato MP3.
De todos es conocido, que las redes P2P funcionan mejor cuantos más usuarios estén conectados, y a día de hoy, como sabemos, las conexiones a redes tipo eMule o bitTorrent es lo usual entre internautas sean noveles o experimentados. Harina de otro costal será discutir el uso legal que de estas redes hacemos sus usuarios, pero eso eso es tema de otro/s artículo/s.
La biblioteca mundial musical, la biblioteca mundial textual, la biblioteca mundial informacional, sea cual sea su contexto y contenido están al alcance de todos. A golpe de ratón, simple, fácil y sumamente cómodo.
¿Tiene sentido en el presente contexto la industria musical tal como ha venido siendo hasta hoy en día?
El dicho popular dice “renovarse o morir” y, en mi humilde opinión, esa es la cuestión. Intentar seguir estirando de la manga del jersey cuando éste se ha convertido en un chaleco … como que no. Nuevos tiempos, nuevos métodos, nuevas estrategias. Todos estaremos de acuerdo en que Shawn Fanning liberó la música de la tiranía de la industria. Ahora, pues, toca a la industria dar el siguiente movimiento en esta complicada partida que es el capitalismo. ¿Son necesarios los CD, cintas de cassete, discos de vinilo, mini disc o cualquier otro soporte para la adquisición de música? Categóricamente, no. Por tanto, algo tendrá que cambiar para que las discográficas sigan aumentando sus arcas con la venta de música. Y este cambio tiene que venir desde dentro del negocio musical. Es ridículamente estúpido negar la evidencia de que el negocio que había hasta el momento puede mantenerse sin reorientar las estrategias del negocio.
La cuestión es: reinventar el negocio.
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