Internet es un reflejo del medio social y cultural en el que se ha engendrado. No puede explicarse únicamente en términos científicos. Por tanto no es neutra.
Lo que diferencia al hombre de los animales es que no actuamos por impulsos sino que meditamos, sospesamos opciones y escogemos la que consideramos mejor. Podemos equivocarnos pero hemos actuado conscientemente. Según el diccionario de la DRAE, una de las acepciones de cultura es: “Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”.
Hay dos caras en la moneda que es Internet:
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Aquel que puede explicarse a través de la microelectrónica que conforma el hardware de Internet, la informática como ciencia y las telecomunicaciones como medio.
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La otra cara es la materia prima, me refiero al aspecto cultural. Algo que no es tangible pero que siempre está y cuyas corrientes han posibilitado la creación de Internet, esa Inet de hardware compuesta de servidores, estaciones, cableado, satélites, protocolos, …
Internet como ente que es, se crea cada día, se inventa a sí misma. Es como un organismo vivo que se metamorfosea constantemente, que muta según necesite. Sus cambios se constatan con una celeridad pasmosa.
Internet, pues, no sólo es tecnología, también es una producción cultural creada a base de valores, creencias y formas de constituir mentalmente una sociedad, la sociedad red de la que nos habla el sociólogo Manuel Castells en sus artículos.
Los medios de comunicación no nacen por generación espontánea, ni lo hizo la imprenta ni lo hizo el telégrafo, tampoco Internet. Internet nació como consecuencia de 4 movimientos culturales: el universitario, los hacker, el de las formas culturales alternativas y el empresarial. Estas 4 capas culturales son Internet, además de una red de redes conectadas entre sí, estamos pues ante una cuestión cultural. Estos 4 pilares se apoyan mutuamente y su factor común el la cultura de la libertad.
El poder lo tiene el que controla la información, hoy en día esta afirmación es si cabe mucho más acertada por los factores de inmediatez en las comunicaciones y a que las transacciones comerciales pueden realizarse a la velocidad de la luz. Internet fue diseñada pensando en que este control fuera imposible de producirse, así fue desde su mismo nacimiento un instrumento de comunicación horizontal, global, libre y no controlable. El sueño de los hackers y de los seguidores de las contraculturas o culturas alternativas.
El diseño de la tecnología que configura Internet fue pensado no como un instrumento para controlar información sino para difundirla y que a su vez no pudiera ser controlada, rompiendo así una larga tradición histórica -cultura de la libertad-. Pensemos en los protocolos sobre los que descansa Internet, todos son código libre, no hay restricciones para su uso. Eso es parte de la revolución digital de Internet. Es el valor cultural que desprende Internet sin el cual no entenderíamos la filosofía que irradia ni el tipo de revolución de la que estamos siendo testigos directos. Revolución no ya de la energía y la industria sino de la información y el conocimiento. Una tecnología abierta a todos y controlada por todos y no apropiable ni por gobiernos ni por particulares.
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Otro ejemplo de la cultura de la libertad es Linux, un sistema operativo creado por el finlandés Linus Torvalds. Un clónico de poderoso, seguro y caro Unix que día a día se está convirtiendo en el S.O. por excelencia de los servidores de Internet –incluso en los pc de sobremesa-. Código abierto, no apropiable, modificable y para la comunidad y lo mejor de todo: gratis. libertad digital -y no me refiero a la publicación de F.J. Losantos Este es el valor que más preocupa a Gobiernos y empresas tecnológicas. Deben innovar para hacerse un hueco en un pastel del que todos pican y en el que algunos pueden darse un atracón inmenso (los creadores de Google, por ejemplo). No pueden controlar el medio de comunicación actual, son uno más y eso duele. Sino que pregunten a Bill Gates.
Internet es un bien de consumo y de producción a la vez. Una plataforma en la que todas las expresiones humanas tienen cabida, las que ya hay y las que están por inventar y descubrir. El aspecto cultural es el que permite a Internet que se reinvente a sí misma de forma constante.
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Otro aspecto del que participa Internet es el social. La sociedad evoluciona y sus necesidades son las que determinan la tecnología venidera o el uso que se da a la ya existente. Aquí no vale ningún tipo de determinismo.
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