No existe la sorpresa tecnológica • 02.20.07
¡Caramba! Los tiempos cambian y servidor al final acabará creyéndose un inadaptado social bicho raro. Quízás la razón sea que crecí en una época en la que la tecnología se iba introduciendo en nuestra sociedad pero no pude disfrutar de ella hasta eso de los 18, con mi primer ZX Spectrum y mis programas en BASIC, todo puro código salido de mi cuadrada cabeza de adolescente tardío. Soñaba con crear programas de todo tipo, para calcular miles de decimales del número pi, el número primo más grande calculado por persona alguna, … En fin, veía al ordenador como una máquina con un potencial limitado únicamente por mi poder creativo.
La generación del chip -los nacidos de hace 15 años para acá- desconocen esa sensación. Ya no se sorprenden por nada, piensan que los ordenadores pueden controlar y hacer cualquier cosa. De hecho, ¿qué otra cosa van a pensar si están hartos de ver películas tipo Enemigo Público?
Y resulta que explicarles todo ese proceso histórico que viví resulta cuando menos pesado, pues piensan: "¿Qué coño rollo me cuenta este tío ahora?".
Al final, ellos son los que se pierden la oportunidad de ser un poco menos ignorantes. En esta época, la ignorancia es el enemigo a batir. Camina entre nosotros, está a nuestro lado. Puede incluso ser el mejor compañero de nuestros hijos, es tarea nuestra velar porque no se instale en nuestro domicilio de forma permanente.
Mismamente, el otro día dando clase de Informática a los chavales de 5º de Primaria, observé como alguno buscaba en el Google Earth el edificio de su vivienda familiar en las fotos satélite que nos ofrece este maravilloso y genial software. No se inmutaba, no se preguntaba qué tecnología le permitía ver cualquier parte de su ciudad a vista de pájaro.
No existe ya la sorpresa tecnológica. Todo funciona bien y no merece la pena preguntarse el porqué. ¡QUE TRISTE! … y cuan oscura les resultará a las generaciones posteriores, la revolución que nos tocó vivir a algunos.

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